En medio del avance acelerado de la inteligencia artificial, pocas voces tienen tanto peso como la de Jeff Bezos. El fundador de Amazon volvió a poner el tema sobre la mesa durante su participación en Italian Tech Week, celebrada en Turín, y dejó una definición tan simple como contundente: hay una sola clase de trabajador que la IA no podrá reemplazar.

Ese perfil, según Bezos, es el de quien tiene la capacidad de inventar. No se trata solo de saber usar tecnología ni de acumular conocimientos técnicos, sino de imaginar soluciones que todavía no existen y transformarlas en algo real.

La creatividad como límite natural de la automatización

Bezos sostiene que la IA será cada vez más eficiente ejecutando tareas repetitivas, analizando datos y optimizando procesos. Sin embargo, hay una frontera que no puede cruzar: la creatividad humana aplicada a problemas nuevos. En sus palabras, “solo hay un tipo de trabajador que nunca podrá sustituir la IA, aquel que posee la capacidad de inventar”.

Desde su perspectiva, la invención no nace de manuales ni de cursos formales. Surge cuando alguien se enfrenta a un desafío inédito y logra combinar intuición, experiencia y pensamiento lateral para resolverlo. Esa mezcla, profundamente humana, es lo que diferencia a un ejecutor de un creador.

Una lección aprendida lejos de Silicon Valley

Para explicar su visión, Bezos suele recurrir a una anécdota personal que marcó su forma de pensar. Durante su infancia, pasó un verano entero en el rancho de su abuelo, en Texas, intentando reparar un bulldozer que estaba completamente inutilizado.

El trabajo exigió ingenio puro: “Pasamos todo un verano arreglándolo. Para sacar la transmisión, tuvimos que construir nuestra propia grúa”. No había manuales, ni tutoriales, ni especialistas a quien llamar. Solo observación, prueba y error, y creatividad práctica.

Esa experiencia, según Bezos, fue una escuela de invención aplicada. Una forma de entender que crear es resolver lo que nadie resolvió antes, muchas veces con recursos limitados.

Inventar como criterio de selección

Esa mentalidad no quedó en el plano personal. Bezos afirma que la trasladó directamente a la cultura de sus empresas, tanto en Amazon como en Blue Origin. De hecho, reconoce que la creatividad es un filtro clave en sus entrevistas laborales.

“Cuando entrevisto a candidatos, les pido que me den un ejemplo de algo que hayan inventado”. La pregunta no apunta a patentes ni a grandes descubrimientos, sino a evidenciar una actitud inventiva: personas que hayan creado procesos, soluciones o ideas nuevas frente a un problema concreto.

El miedo no está en las grandes corporaciones

Otra de las frases más repetidas por Bezos resume su visión sobre la competencia y la innovación: “Me dan más miedo dos personas en un garaje que los competidores que ya conozco”. La referencia no es casual. Muchas de las empresas que transformaron industrias enteras nacieron en espacios pequeños, con pocos recursos pero con una enorme dosis de creatividad.

En Amazon, esa lógica se tradujo en una cultura donde experimentar y equivocarse está permitido, e incluso esperado. Los perfiles que buscan únicamente estabilidad, procesos cerrados y tareas predecibles, difícilmente encajen en ese entorno.

Aprender se enseña, reinventarse no

Esta visión también es compartida por la actual conducción de Amazon. Andy Jassy, CEO de la compañía, lo resume con claridad: “Los conocimientos se pueden adquirir, pero la actitud para aprender y reinventarse debe venir de serie”.

En un mundo donde la IA avanza rápido, el verdadero diferencial no está en lo que sabés hoy, sino en tu capacidad de crear, adaptarte y volver a aprender.

¿Qué podemos aprender?

  • La creatividad es el verdadero diferencial competitivo: en un mundo cada vez más automatizado, lo que no se puede copiar ni programar es la capacidad de imaginar soluciones nuevas.
  • Inventar no es solo crear productos, también es repensar procesos, modelos de negocio y formas de trabajar.
  • La IA potencia a quien piensa, pero reemplaza a quien solo ejecuta tareas repetitivas.
  • Equivocarse es parte del proceso creativo: experimentar, fallar y aprender rápido es una ventaja, no un defecto.
  • El talento más valioso no siempre es el más técnico, sino el que tiene curiosidad, iniciativa y mentalidad de constructor.
  • Prepararse para el futuro del trabajo implica entrenar la imaginación, no solo sumar habilidades técnicas.

Reflexión final

La inteligencia artificial cambiará radicalmente la forma en que trabajamos, pero no eliminará la necesidad de personas creativas. Al contrario: la hará más evidente. En un contexto donde las máquinas hacen cada vez más, la imaginación aplicada se convierte en el activo más valioso.

Como sugiere Bezos, el trabajo que no podrá ser reemplazado no es un cargo específico ni una profesión concreta. Es una actitud. La de quienes se paran frente a una pizarra en blanco —real o metafórica— y se animan a inventar lo que todavía no existe.

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