En 2020, mientras gran parte del mundo atravesaba una transformación acelerada, una oportunidad estructural empezaba a hacerse evidente en América Latina: la brecha entre la demanda de talento tecnológico y la velocidad real de formación. En ese contexto nació Henry, la compañía fundada por Martín Borchardt junto a Luz Borchardt y Federico Hernández, con una premisa clara: acortar esa distancia.

En una entrevista con Martín Borchardt, CEO de la compañía, repasamos cómo construyeron el negocio, por qué decidieron apostar fuerte por la inteligencia artificial y qué oportunidades ven en el nuevo mercado laboral.

Lo que comenzó como un bootcamp de programación evolucionó rápidamente. Hoy, Henry no solo forma talento, sino que se posiciona como un actor clave en la adopción de inteligencia artificial en personas y empresas, en un momento en el que la IA redefine industrias enteras.

De bootcamp a plataforma de reskilling en IA

El origen de Henry está directamente ligado a una ineficiencia del sistema educativo tradicional. Como explica Martín Borchardt: “Vi una brecha enorme entre la demanda de talento tech en LatAm y la oferta de formación real. Las universidades tardaban 4-6 años en formar a alguien que el mercado necesitaba en 6 meses”.

Esa diferencia de tiempos fue el punto de partida para crear un modelo intensivo, práctico y orientado al empleo desde el inicio.

Con el tiempo, el foco se mantuvo, pero el contexto cambió. La irrupción de herramientas como ChatGPT aceleró una transformación más profunda. Según Borchardt, “hoy somos una plataforma de reskilling para el mundo post-ChatGPT”.

El cambio no fue improvisado, sino estratégico: “El giro no fue un pívot de emergencia, fue una lectura de hacia dónde iba el mercado”.

La IA como nuevo estándar, no como ventaja

Uno de los principales cambios que identifica Borchardt es que la inteligencia artificial dejó de ser una herramienta opcional para convertirse en un requisito base.

“La AI va a reorganizar todas las profesiones, no solo las técnicas”.

Bajo esa premisa, la compañía amplió su enfoque: ya no se trata solo de formar desarrolladores, sino de capacitar a profesionales de distintas industrias para integrar IA en su trabajo diario.

Las habilidades clave hoy no son únicamente técnicas. Borchardt lo resume en tres pilares:

  • Prompt engineering aplicado al contexto real de cada industria
  • Automatización de flujos de trabajo con herramientas de IA
  • Criterio para saber cuándo usar IA y cuándo no

En sus palabras: “El perfil que más se demanda hoy no es el que sabe programar solamente, sino el que sabe combinar estas herramientas para resolver problemas complejos y reales”.

El verdadero desafío de las empresas no es la tecnología

A pesar del hype, el principal obstáculo para adoptar IA no es técnico.

“El problema rara vez es tecnológico”.

Las empresas, según Borchardt, enfrentan tres barreras principales:

  • Falta de claridad sobre por dónde empezar
  • Miedo institucional al error
  • Ausencia de liderazgo interno para impulsar el cambio

“La AI existe, las herramientas existen — lo que falta es cultura y capacitación”.

Ahí es donde Henry encontró una segunda gran oportunidad: los programas corporativos de adopción de IA, hoy su vertical de mayor crecimiento.

Un modelo de negocio dual con foco corporativo

Actualmente, Henry opera con dos líneas principales:

  • Formación individual, orientada a personas que buscan reconvertirse profesionalmente
  • Programas corporativos, diseñados para empresas que quieren integrar IA en sus equipos

La diferencia en dinámica es clara: “Hoy la vertical corporativa es la que crece más rápido, porque las empresas tienen urgencia y presupuesto”.

En términos de escala, la compañía ya formó a más de 25.000 personas y trabaja con empresas en múltiples mercados, incluyendo América Latina, Estados Unidos y Europa. Entre sus clientes figuran compañías como Mercado Libre, AB InBev y Andela.

El staff de Henry.

El error más común: confundir tracción con negocio

Como todo emprendimiento en crecimiento, Henry también enfrentó desafíos estructurales. Uno de los más relevantes fue entender la diferencia entre crecer y monetizar. Borchardt lo define sin rodeos: “Escalar antes de tener el modelo de negocio claro”.

Y agrega una reflexión clave para cualquier fundador: “El error clásico del founder: confundir tracción con negocio. Hoy le diría a cualquier fundador: validá que alguien te paga antes de que alguien te aplauda”.

Adaptarse o desaparecer: la velocidad de la IA

Si algo marcó el último tiempo fue la velocidad del cambio. “En seis meses el mercado que estábamos formando cambió completamente”.

Ese contexto obligó a Henry a reaccionar rápido: rediseñar programas, cambiar equipos y redefinir qué significa estar preparado para el mercado.

La conclusión interna fue contundente: “Es AI OR DIE, literalmente”.

Cómo empezar en IA (sin sobrepensarlo)

Para quienes buscan reconvertirse, el consejo de Borchardt es claro y práctico: “Arrancar con un problema concreto de su trabajo o personal e intentar resolverlo con AI”.

Esa primera fricción —más que cualquier curso— marca el punto de partida real.

Además, advierte sobre una diferencia crítica en el mercado actual: “Hay mucha diferencia entre el talento que sabe usar muy bien AI y el que solo lo usa como solíamos usar ‘google’”.

El futuro: aprendizaje continuo como infraestructura

A cinco años, la visión sobre Henry va más allá de ser una academia. “Veo a Henry como la infraestructura de formación en IA para empresas e individuos de LatAm”.

El foco no estará solo en enseñar, sino en integrarse en el día a día de las organizaciones: “El futuro no es aprender AI una vez — es aprender constantemente, porque los modelos cambian cada semana”.

La urgencia es ahora

Tanto para individuos como para empresas, el mensaje final es claro: la ventana de oportunidad ya está abierta, pero no lo estará para siempre.

“Hoy alguien que domina AI aplicada a su industria tiene 18 a 24 meses de diferencial sobre alguien que no”.

Y cierra con una advertencia que resume el momento actual:Los que esperan no pierden tiempo, pierden posición”.

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