La mora de los préstamos a hogares argentinos llegó al 12,8% en junio, el nivel más alto desde que comenzó la serie del Banco Central en 2010. Al mismo tiempo, casi seis millones de personas registran atrasos superiores a 90 días, de acuerdo con estimaciones de la Cámara Argentina Fintech.

El aumento coincide con una rápida expansión del crédito digital. La cantidad de préstamos otorgados por fintech pasó de unos 500.000 hace seis o siete años a alrededor de 10 millones, según datos de la entidad sectorial citados por Reuters.

Las aplicaciones ampliaron el acceso para trabajadores independientes, informales o sin historial bancario suficiente. El problema es el costo. Reuters identificó ofertas para repartidores con tasas anuales del 131% en PedidosYa y cercanas al 170% en Personal Pay. Son ejemplos concretos relevados en esas plataformas y no representan necesariamente las condiciones de todos los usuarios o productos.

Para trabajadores de aplicaciones, la relación puede ser especialmente delicada. Un repartidor que necesita recuperar una moto retenida, reparar el vehículo o cubrir gastos cotidianos puede terminar pidiendo dinero en la misma plataforma de la que depende para generar ingresos.

El endeudamiento creció en un escenario de menor inflación y mayor oferta crediticia, pero también de tarifas más altas, ingresos rezagados y preocupación por el empleo. Con tasas reales positivas, las familias ya no pueden contar con que la inflación reduzca rápidamente el peso de las cuotas.

El Banco Central ya había señalado que durante 2025 los proveedores no financieros incorporaron alrededor de 2,3 millones de deudores netos. El dato muestra una mayor inclusión, aunque no permite determinar por sí solo si esos créditos son sostenibles.

Bancos y fintech reclaman una reducción de impuestos y cambios regulatorios para bajar costos. Organizaciones de deudores piden asistencia estatal, mientras el Gobierno sostiene que los incumplimientos son un efecto transitorio de la expansión del crédito privado.

La cuestión de fondo ya no es solamente cuánto crédito existe, sino bajo qué condiciones se ofrece y si los ingresos alcanzan para devolverlo.

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