Una recomendación de un jugador puede abrir una puerta. En el caso de Boss Recovery, varias terminaron llevando a la empresa argentina de recuperación y wellness hasta algunos de los clubes más importantes del fútbol europeo. Francisco Bartoli, fundador y CEO, y Tomás Michaël, Partner & COO de la compañía, viajaron a Europa para reunirse con Manchester United, Milan, Juventus y Tottenham. Después de años trabajando con deportistas de élite, Boss Recovery busca ahora transformar esa validación deportiva en partnerships institucionales de largo plazo.
El viaje representa un nuevo capítulo para una empresa que nació en Argentina, pero que desde sus comienzos fue pensada con ambición internacional. Más allá de la magnitud de los nombres, la historia también muestra una estrategia de expansión poco tradicional: fueron los propios usuarios del producto quienes comenzaron a abrir las puertas de nuevas instituciones.
En conversación con EmpreHouse, Bartoli contó cómo surgieron esas reuniones, qué fueron a buscar a Europa y por qué el viaje terminó acelerando los planes internacionales de la compañía.

De los jugadores a los grandes clubes europeos
Boss Recovery lleva años construyendo relaciones con deportistas profesionales. Según Bartoli, ese vínculo terminó siendo determinante para comenzar a acercarse a los clubes.
Uno de los casos más claros fue Lisandro Martínez, defensor del Manchester United y campeón del mundo con Argentina, quien comenzó a utilizar los productos de la marca. Con el tiempo, la relación derivó en conversaciones sobre recuperación, rendimiento, wellness y las necesidades que enfrentan los jugadores dentro de una institución de primer nivel.
“Fue él quien nos abrió la primera puerta con Manchester United”.

A partir de esa primera conexión comenzaron a aparecer nuevas oportunidades mediante otros jugadores, cuerpos médicos y personas vinculadas al fútbol europeo, hasta llegar a Milan, Juventus y Tottenham.
Para el fundador, el valor de ese recorrido está justamente en cómo se produjo:
“Lo más importante es que no llegamos solamente a través de una presentación comercial. Llegamos porque jugadores de primer nivel utilizaron nuestros productos, encontraron valor en ellos y nos recomendaron. Para nosotros no existe una validación más fuerte que esa”.
Un viaje para entender antes que para vender
Durante el viaje, Bartoli y Michaël, junto al equipo de Boss Recovery, accedieron a centros de entrenamiento, recorrieron instalaciones y se reunieron con áreas médicas y comerciales para conocer cómo trabajan algunas de las instituciones más exigentes del deporte.




La compañía presentó su propuesta de recuperación y wellness, aunque el objetivo, explica Bartoli, no era simplemente ofrecer un catálogo de productos.
“Nuestra intención no fue simplemente llegar con un catálogo y vender productos. Fuimos principalmente a escuchar. Queríamos entender cómo trabajan los mejores del mundo, cuáles son sus necesidades reales y qué podemos aportar nosotros para mejorar todavía más la recuperación de sus jugadores”.
Uno de los puntos que, según el fundador, despertó interés fue la posibilidad de ofrecer un ecosistema completo de soluciones, en lugar de depender de un único dispositivo. La compañía busca cubrir distintos momentos y necesidades de recuperación con diferentes tecnologías y, al mismo tiempo, hacerlo de una manera práctica tanto para los deportistas como para los cuerpos médicos.
De la validación al partnership
El siguiente paso es transformar esas conversaciones en acuerdos institucionales y comerciales concretos.
Bartoli sostiene que una primera barrera ya fue superada: conseguir que tanto jugadores como profesionales encargados de la recuperación encuentren utilidad en las soluciones de la compañía.
“En clubes de esta magnitud no alcanza con tener una buena marca o hacer una buena propuesta comercial. El producto tiene que funcionar, tiene que aportar una solución real y, fundamentalmente, el área médica tiene que querer utilizarlo con sus jugadores”.
La estrategia tampoco apunta únicamente a conseguir exposición mediante una asociación de marca. Boss Recovery busca construir vínculos más profundos e integrarse, eventualmente, al funcionamiento cotidiano de los clubes.
“Nuestra intención tampoco es poner un logo durante seis meses y decir que somos partners de un gran club. Queremos construir relaciones a largo plazo. Queremos que Boss Recovery forme parte realmente de su ecosistema de recuperación y wellness, aprender de los mejores profesionales del mundo y desarrollar nuevas soluciones junto a ellos”.
“Trabajar con los mejores te obliga a ser mejor”, resume Bartoli.
Producto, tecnología, innovación, servicio y velocidad pasarían a operar bajo estándares todavía más altos si alguna de esas conversaciones termina convirtiéndose en un acuerdo formal.


Qué aprendieron de los clubes europeos
Las reuniones también permitieron al equipo de Boss Recovery comprobar desde adentro el lugar que ocupa actualmente la recuperación dentro del fútbol profesional.
Según Bartoli, en estas instituciones no es considerada un complemento del entrenamiento, sino una parte central del rendimiento, con espacios, especialistas, tecnología y tiempos específicamente destinados a lograr que los jugadores puedan recuperarse y volver a competir en las mejores condiciones.
El viaje dejó también otro aprendizaje relevante para cualquier empresa tecnológica: la innovación pierde valor si el usuario no termina incorporándola naturalmente a su rutina.
“Podés tener el mejor producto del mundo, pero si es complicado, tarda demasiado o el jugador no lo incorpora naturalmente a su rutina, termina sin utilizarse. La practicidad es fundamental”.
Ese principio coincide con la filosofía que Boss Recovery dice aplicar a sus propios desarrollos: combinar tecnología, diseño, eficiencia y facilidad de uso.
Una expansión internacional que se acelera
Boss Recovery ya venía desarrollando su expansión en Sudamérica y contemplaba Europa y otros mercados internacionales dentro de su hoja de ruta. Sin embargo, las reuniones modificaron la perspectiva sobre los tiempos necesarios para llegar hasta allí.
“Este viaje probablemente haya acelerado nuestro plan internacional varios años”.
La experiencia también cambió la escala con la que la compañía empezó a pensar su futuro.
“De repente dejás de preguntarte si algún día Boss Recovery puede trabajar con las instituciones más importantes del mundo y empezás a preguntarte qué tenemos que hacer para estar preparados cuando eso suceda”.
El objetivo de largo plazo es convertir a Boss Recovery en una referencia global en recuperación y wellness, trabajando con clubes, deportistas e instituciones de distintos mercados.

Los partnerships todavía están en proceso de conversación y no hay acuerdos anunciados con estos clubes. El desafío ahora será convertir ese interés en relaciones concretas y preparar a la compañía para operar a otra escala.
“Todavía queda muchísimo camino por recorrer, pero estar hoy tan cerca de convertirnos en recovery partners de instituciones de este nivel nos demuestra que ese sueño de construir una marca argentina verdaderamente global ya no parece algo lejano. Está empezando a suceder”.