Vender un departamento en pozo implica ofrecer algo que todavía no existe. Mientras la construcción de un edificio puede demandar millones de dólares, su comercialización todavía suele apoyarse en planos, archivos PDF y precios que se desactualizan rápidamente.
Ignacio Apestegui y Tomás Carrari conocían esa contradicción de cerca. Estudiaban Arquitectura en Rosario y producían renders cuando detectaron una oportunidad: convertir esa presentación fragmentada en una experiencia que permitiera recorrer el proyecto y elegir una unidad antes de su construcción.
“Le estábamos pidiendo a una persona que tomara la decisión financiera más importante de su vida mirando papeles”, explican los fundadores.
De esa observación nació Urbania, una proptech fundada en mayo de 2025 que suma más de 200 proyectos en cartera, produce alrededor de 20 por mes y tiene clientes en América Latina y España.

Arquitectura, tecnología y un socio encontrado en LinkedIn
Apestegui y Carrari conocían la arquitectura y la visualización, pero necesitaban la tecnología para transformar la idea en una plataforma. Buscaron al tercer fundador en LinkedIn y allí encontraron al programador Juan Cruz Cáceres.
Los dos estudiantes entendían qué necesitaban las desarrolladoras; Cáceres podía convertir ese conocimiento en un producto escalable. Más adelante se sumaron como socios estratégicos Joan Barenghi y Santiago Medina Palacios.
La primera versión fue desarrollada en dos meses, cuando ya habían cerrado su primer cliente: un barrio de lotes en México. Luego agregaron funciones a partir del uso cotidiano.
“La gran lección fue esa: el producto no lo terminamos de diseñar nosotros, lo terminaron de diseñar nuestros clientes usándolo”, sostienen.
Del plano a una sala de ventas digital
La desarrolladora entrega planos, información de las unidades, identidad visual y materiales disponibles. Urbania produce renders, planos 3D, animaciones y recorridos 360°, y los integra en un showroom accesible mediante un enlace, sin instalar aplicaciones.
El comprador recorre el edificio, explora los amenities, filtra unidades y consulta precios y disponibilidad en tiempo real. La desarrolladora puede actualizar información, cargar avances, crear enlaces para cada inmobiliaria y analizar a los visitantes.
Según Urbania, sus clientes estiman que la plataforma ahorra hasta un 70% del trabajo destinado a explicar un proyecto. Además, el vendedor puede conocer qué unidades observó cada interesado, cuánto tiempo navegó y qué captó su atención.

Crecer sin inversión externa
El arranque, sin embargo, no tuvo nada de glamoroso. Antes del primer contrato hubo meses de mensajes sin respuesta, reuniones que se cancelaban y un argumento que se repetía: “muy lindo, pero nosotros vendemos así hace veinte años”.
“Nos sostuvo ser tres: cuando uno flaqueaba, los otros dos empujaban, y por suerte nunca flaqueamos los tres el mismo día. Y una certeza: podíamos equivocarnos en el producto o en el precio, pero que vender un departamento con un PDF estaba roto, de eso nunca dudamos”, recuerdan.
Los primeros clientes no llegaron mediante una campaña costosa. Los fundadores contactaron desarrolladoras una por una en LinkedIn y, en paralelo, mostraron el producto mediante contenidos en redes sociales, especialmente TikTok.
“Cada ‘no’ nos obligaba a mejorar el pitch, y cada video nos enseñaba a comunicar el producto”, recuerdan. Las redes continúan siendo su principal canal comercial.
Urbania combina un pago inicial por la plataforma y la producción de contenido con un mantenimiento anual. El valor depende de la escala del desarrollo. Ofrece una modalidad completa, otra que reutiliza materiales existentes y adicionales como chatbot con IA y soporte para varios idiomas.
En poco más de un año, la operación pasó de tres fundadores a 12 personas full time. Al incluir modeladores y renderistas independientes, la red supera las 60 personas. Los project managers coordinan las entregas y el esquema flexible permite aumentar la producción según la demanda.
“Producir 20 proyectos por mes en simultáneo no se logra con horas extra: se logra con sistemas”, afirman.
La empresa informa más de 100 clientes y 200 desarrollos en cartera. Para sus fundadores, el dato más importante no es únicamente la cantidad, sino la recurrencia: varias desarrolladoras ya contrataron un segundo, tercer o cuarto proyecto.
Entre esos clientes figuran Grupo Portland, Fernández Prieto & Asociados, Grupo Briones y Grupo Proaco. Del otro lado de esas mesas se sienta un equipo cuyo promedio de edad, según los fundadores, apenas supera los veinte años.
“Las primeras reuniones imponían. Pero aprendimos que esa sensación dura exactamente hasta que abrís el Showroom: cuando el desarrollador empieza a recorrer su propio edificio, la edad desaparece de la conversación”, dicen.
Una expansión apoyada en socios locales
Urbania cuenta con clientes en distintos países de América Latina, Centroamérica y España. En lugar de abrir oficinas propias en cada destino, trabaja con embajadores y socios comerciales locales.
La empresa aporta el producto, la producción y el soporte; sus partners aportan conocimiento del mercado y relaciones con las desarrolladoras. “El real estate es un negocio de confianza, y la confianza es local”, resumen.
Además de Argentina, su presencia mediante socios comerciales abarca Paraguay, Bolivia, Ecuador, México y España, así como mercados de Centroamérica. Por su propia gestión comercial, también consiguió clientes en Chile, Colombia, Perú y Uruguay.
Paraguay muestra el alcance de ese modelo. Allí Urbania desarrolló el showroom de Civis Plaza, un emprendimiento residencial de más de 500 unidades en Asunción, y el de President Tower, una torre de pisos completos de 390 m². En este último caso trabajó junto a Inmo Desarrollos, con quien ya colabora en otros tres proyectos.
En la Expo Real Estate Argentina de agosto de 2026, que según los fundadores recibió más de 30.000 visitantes, Urbania montó un espacio de 54 metros cuadrados, seis pantallas táctiles y un estudio desde el que lanzó su podcast.



De un producto a una proptech multiproducto
El próximo paso es ampliar la compañía más allá del showroom. Urbania CAM utiliza cámaras solares con conectividad 4G para transmitir obras, generar alertas y producir videos de su evolución. Urbania 360 permite que estudios de visualización e inmobiliarias creen recorridos virtuales con su propia identidad. Urbania Podcast, por su parte, busca reunir las experiencias de desarrolladores y referentes del sector.
La meta para el cierre de 2026 es consolidar Urbania CAM, superar los 250 proyectos y abrir tres mercados. Para 2027, apunta a cubrir América Latina y, en cinco años, ofrecer soluciones para renderistas, inmobiliarias, desarrolladores y constructores.
Su visión para 2030 combina la experiencia de compra con el seguimiento de la construcción. No describen una funcionalidad ya disponible, sino el recorrido al que aspiran:
“Es martes a la noche, te llega un link por WhatsApp y estás adentro del edificio. Recorrés la unidad que da al río, preguntás lo que quieras y la reservás desde el celular. Después, mientras la construyen, seguís tu obra en vivo. Comprar en pozo con un PDF va a sonar tan raro como pedir un remis por teléfono”, proyectan.
La historia de Urbania muestra que una oportunidad no siempre nace de inventar una industria nueva. A veces aparece al observar un proceso cotidiano, detectar dónde perdió sentido y combinar conocimientos distintos para reconstruirlo. Escuchar al cliente, comunicar desde el primer día y crear sistemas antes de que el crecimiento los vuelva imprescindibles fueron, en este caso, tan importantes como la tecnología.

