Mientras en mercados como Brasil y Estados Unidos el café funcional ya comenzaba a ganar terreno, en Argentina prácticamente no existían alternativas locales dentro de esa categoría.

Pedro Ballesteros Vianna y Santiago Schiuto identificaron ahí una oportunidad: agregar funcionalidad a un hábito que millones de personas ya repiten todos los días, sin pedirles que cambien su rutina.
La pregunta que empezó a ordenar el proyecto fue:
“Si millones de personas toman café todos los días para activarse, ¿por qué ese momento no puede aportar algo más que cafeína?”.
Esa idea dio origen a Awake Group, una empresa argentina de alimentos funcionales cuyo primer producto es FitCoffee, un suplemento dietario que combina café con distintos ingredientes dentro de una fórmula pensada para acompañar la energía y el rendimiento cotidiano.

La primera prueba fue pequeña: un lote inicial de apenas 200 potes. El stock se agotó en tres semanas y la compañía ya produjo un segundo lote. Ahora comienza el desafío más complejo: demostrar que el interés por una categoría nueva puede convertirse en recompra, distribución y una empresa más grande que su primer producto.

Un problema cotidiano detrás de la oportunidad
Antes de crear Awake, Pedro desarrolló su carrera en el mundo corporativo de la tecnología. Trabajó en Perfit, la plataforma argentina de email marketing que luego fue adquirida por Tiendanube, donde continúa trabajando actualmente.
Su rutina combinaba trabajo, estudio, entrenamiento y vida social. Para sostener ese ritmo podía llegar a tomar entre tres y cinco cafés por día. Disfrutaba del sabor y del ritual, pero muchas veces terminaba la jornada ansioso, acelerado y con la sensación de depender demasiado de la cafeína.
La experiencia personal fue el punto de partida, pero Awake no nació simplemente porque uno de sus fundadores tomara demasiado café.
La oportunidad apareció cuando Pedro conoció el concepto de café funcional durante un viaje de trabajo a Brasil. Probó el producto, comenzó a incorporarlo a su rutina y luego intentó encontrar una alternativa similar en Argentina. No la encontró.
“Ese fue el momento en el que la necesidad personal se convirtió en una oportunidad. Si a mí me pasaba, probablemente también le pasaba a muchas otras personas”.
El hallazgo no consistía únicamente en descubrir un producto novedoso. El equipo entendió que se trataba de una categoría con señales de crecimiento en otros mercados, pero todavía poco desarrollada localmente.
Una lesión deportiva le dio a Pedro más tiempo para avanzar con una decisión que ya venía madurando: construir un proyecto propio. Junto con Santiago, su mejor amigo desde la infancia, comenzó a estudiar la categoría, el mercado argentino y las posibilidades de desarrollar una propuesta local.
Por qué lanzar un café funcional ahora
El contexto también parecía acompañar la oportunidad.
En los últimos años, el interés por el bienestar, la nutrición, el entrenamiento y el rendimiento cotidiano comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante. Al mismo tiempo, crecieron los suplementos, las vitaminas, las proteínas y otros productos que prometen acompañar una vida más activa.
Sin embargo, muchas de esas soluciones continúan presentándose como hábitos separados: cápsulas, polvos, bebidas o preparaciones que el consumidor debe sumar a su rutina.
Awake detectó una posibilidad diferente: integrar la funcionalidad dentro de algo que la persona ya hace.
“En lugar de pedirle a la gente que sume una nueva rutina o que consuma distintos productos por separado, vimos la oportunidad de mejorar un hábito que millones de personas ya tienen todos los días, que es tomar café”, explica Pedro.
Esa obsesión atraviesa la visión de la compañía: ¿cómo mejorar un hábito cotidiano sin obligar al consumidor a modificar su vida?
El diferencial detrás de FitCoffee
FitCoffee es un suplemento dietario elaborado a partir de café soluble arábica. Se prepara con una medida de diez gramos y puede mezclarse con agua caliente, leche o una bebida vegetal.
Cada pote contiene 220 gramos, equivalentes a unas 22 porciones, y el primer lanzamiento se presentó en dos sabores: Original y Capuccino.
Sin embargo, el diferencial que busca construir Awake no está solamente en los ingredientes.
La apuesta está en la combinación y en la formulación necesaria para integrar distintos componentes dentro de una experiencia de consumo cotidiana, práctica y fácil de sostener.
La fórmula incluye MCT, colágeno hidrolizado, aminoácidos como L-teanina, L-tirosina, taurina y L-carnitina, vitaminas del complejo B, coenzima Q10, cromo y extracto de café verde. Cada porción contiene 90 miligramos de cafeína, una cantidad comparable con la de una taza de café.
La compañía tampoco plantea el producto como un reemplazo del espresso o del café de especialidad. Está pensado para momentos en los que, además de disfrutar un café, la persona busca activarse antes de trabajar, estudiar o entrenar.
Un equipo con perfiles diferentes
Awake comenzó a construirse a partir de la combinación de recorridos distintos.

Pedro aporta su experiencia en ventas, marketing, tecnología, e-commerce y construcción de marca. Santiago, además de su vínculo con el entrenamiento y la nutrición, se concentra principalmente en la operación, la ejecución y la resolución de los problemas cotidianos del negocio.
Más adelante se incorporó Kevin Goreglad, emprendedor tecnológico, fundador de Perfit y antiguo jefe y referente profesional de Pedro.
Goreglad había construido Perfit de manera bootstrap, acompañado su crecimiento hasta la adquisición por parte de Tiendanube y luego liderando Marketing Nube dentro de la compañía. Su llegada permitió que el equipo dejara de pensar solamente en el lanzamiento de un producto y comenzara a diseñar una empresa con una mirada más amplia.
“Kevin nos ayudó a pasar de pensar solamente en cómo lanzar FitCoffee a pensar cómo construir Awake como compañía”.
También se sumó un cuarto socio, ingeniero en alimentos, que lideró el desarrollo técnico de la fórmula. Su nombre se mantiene en reserva por motivos de confidencialidad.
Convertir una idea en un alimento real
El desarrollo estuvo lejos de ser lineal.
Los fundadores provenían principalmente de la tecnología, el marketing, los negocios y el entrenamiento. La industria alimenticia era un terreno nuevo, con procesos, tiempos y restricciones completamente diferentes.
Uno de los primeros desafíos fue encontrar proveedores y una planta dispuesta a trabajar con volúmenes pequeños. Awake quería validar la categoría antes de comprometer una inversión mayor, pero la industria suele operar con compras mínimas y producciones elevadas.
Fabricar poco aumentaba los costos, reducía las opciones y obligaba al equipo a convencer a distintos actores de apostar por un proyecto que todavía no había demostrado demanda.
También existía otra incertidumbre: no sabían si el consumidor argentino comprendería qué era un café funcional ni si estaría dispuesto a pagar por una categoría prácticamente desconocida.
El sabor terminó siendo uno de los obstáculos más importantes. La fórmula pasó por más de 20 versiones de laboratorio.
En algunos intentos, los ingredientes y las cantidades funcionaban desde el punto de vista técnico, pero la experiencia de consumo no era suficientemente buena. El equipo tuvo que ajustar una y otra vez el equilibrio entre funcionalidad, textura y sabor.
“No alcanza con que algo sea funcional o innovador; también tiene que ser simple, rico y estar bien resuelto en la experiencia de consumo”.
El proceso dejó uno de los principales aprendizajes del proyecto: una idea atractiva no se convierte automáticamente en un producto que las personas quieran incorporar a su vida.
Un primer lote para validar la hipótesis
La decisión de comenzar con un lote reducido buscaba limitar el riesgo y obtener respuestas concretas. Antes de escalar, el equipo necesitaba saber si la propuesta se entendía, si despertaba interés y cómo era incorporada por los primeros compradores.
El stock inicial se agotó en tres semanas y la compañía ya tiene el segundo lote producido.
La recepción representa una señal positiva, pero los fundadores evitan interpretar el lanzamiento como una validación definitiva.
“Creo que la oportunidad grande va a estar validada cuando veamos tres cosas: recompra, recomendación orgánica y capacidad de escalar la venta más allá de nuestro círculo cercano”.
El primer lote podía venderse por curiosidad, novedad o cercanía con los fundadores. El verdadero negocio comenzará a tomar forma cuando los clientes vuelvan a comprar y la marca consiga llegar a personas que todavía no conocen al equipo.
Del canal directo a una marca nacional
En su primera etapa, FitCoffee se comercializa directamente al consumidor mediante la tienda online de Awake y algunas acciones presenciales.
El canal propio permite conservar una relación cercana con los compradores, entender qué dudas aparecen, conocer los momentos de consumo y ajustar la comunicación antes de sumar intermediarios.
Para los próximos lotes, la compañía planea reforzar su e-commerce mediante contenido, embajadores y colaboraciones. Mercado Libre aparece como un segundo canal natural de expansión.
En una etapa posterior, el equipo proyecta avanzar hacia puntos de venta físicos vinculados con el bienestar, la nutrición, el entrenamiento y el café.
Pero la visión no termina en FitCoffee.
Una compañía más grande que su primer producto
El nombre Awake Group fue elegido deliberadamente. Los fundadores no querían construir una empresa limitada a un solo café.
En los próximos años imaginan nuevos sabores y formatos, pero también otros alimentos funcionales capaces de acompañar diferentes momentos del día. El objetivo es llegar a todo el país y, si la categoría consigue validarse en Argentina, explorar una expansión regional.
“La visión más ambiciosa es que Awake ayude a construir una nueva categoría de consumo en América Latina: que los alimentos funcionales dejen de percibirse como algo técnico, de nicho o separado de la vida cotidiana, y se conviertan en una parte natural de los hábitos de millones de personas”.
La empresa todavía atraviesa una etapa inicial. Deberá demostrar recompra, márgenes sostenibles, capacidad productiva y crecimiento fuera del entorno cercano de sus fundadores.
Pero su historia deja una idea útil para otros emprendedores: las oportunidades no siempre aparecen al inventar un comportamiento completamente nuevo.
En algunos casos, surgen al observar lo que millones de personas ya hacen, detectar qué parte de esa experiencia todavía puede mejorar y encontrar una forma de aportar valor sin pedirles que cambien su rutina.
