Grupo Montes de Oca nació en 2021, en plena pandemia, en San Antonio Oeste, Río Negro. En ese momento no había equipo, estructura ni grandes planes de expansión. Estaba Emiliano Montes de Oca haciendo todo: tomaba pedidos, repartía, facturaba, compraba y visitaba clientes.
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El punto de partida fue un corralón de materiales, un negocio dedicado a la venta y distribución de insumos para la construcción. La oportunidad apareció al detectar qué estaba faltando en la comunidad: muchas personas querían seguir construyendo, pero conseguir ciertos materiales era difícil y no siempre encontraban un proveedor que respondiera con compromiso y cercanía.

“Los primeros clientes confiaron en nosotros incluso antes de que llegaran los productos. Esa confianza fue el verdadero capital con el que nació Grupo Montes de Oca”.
Cuatro años después, la empresa pasó de facturar alrededor de $4 millones en su primer año a mover entre $200 y $350 millones por mes entre proyectos, corralón y Fortek, su marca propia de pegamentos para la construcción.
Crecer escuchando
La evolución de Grupo Montes de Oca no nació de un plan rígido, sino de una forma de trabajar: escuchar al cliente y adaptar el negocio a sus necesidades.
Al principio, muchos llegaban buscando materiales. Con el tiempo, también empezaron a necesitar asesoramiento, coordinación, soluciones más completas y alguien que pudiera acompañarlos en todo el proceso de obra.
“Nuestra evolución nunca estuvo impulsada por preguntarnos qué más podíamos vender. Estuvo impulsada por preguntarnos qué más podíamos resolver”.
Esa mirada llevó a la empresa a ampliar su propuesta: primero con nuevos productos, luego con Fortek, más adelante con estructuras metálicas, galpones industriales y, actualmente, con sus primeros proyectos llave en mano.
Hoy Grupo Montes de Oca está compuesto por 5 personas internas y entre 14 y 20 contratados, según los servicios activos del momento. Además, ya cuentan con más de 20 galpones y estructuras instaladas.
De proveedor a socio estratégico
El salto más importante fue dejar de pensarse solo como un proveedor de materiales y empezar a construir una propuesta más integral.
Hoy la empresa desarrolla soluciones para industrias, comercios, desarrolladores y clubes deportivos. Su foco está puesto en galpones, naves industriales, estructuras metálicas, infraestructura comercial y deportiva, y proyectos llave en mano.
“Construimos infraestructura para el crecimiento”.
En ese camino, una de las unidades clave fue la distribución mayorista de cementos Loma Negra. Según cuenta Emiliano, al principio compraban muy poco e incluso les costó abrir la cuenta. Con los años, fueron demostrando compromiso y volumen, hasta convertirse en uno de los 10 distribuidores más fuertes del país, con presencia en el sur de Buenos Aires, Río Negro y parte de Neuquén.
Ese crecimiento les permitió abastecer desde obras domésticas hasta grandes empresas vinculadas a servicios petroleros.






Fortek y la construcción de una marca propia
Otro paso importante fue el lanzamiento de Fortek, la marca propia de pegamentos para la construcción de Grupo Montes de Oca.
La línea comenzó abasteciendo solo a San Antonio Oeste. Hoy ya se distribuye en Olavarría y Bahía Blanca, con la proyección de llegar al sur de la provincia de Buenos Aires y a gran parte de Río Negro y Neuquén en 2027.
Para Emiliano, Fortek no es solo una nueva unidad de negocio. Es una forma de empezar a construir identidad propia dentro de una industria donde muchas empresas se limitan a comercializar productos de terceros.
“Fortek es mucho más que una marca de pegamentos. Es el reflejo de la filosofía con la que queremos construir Grupo Montes de Oca: crear valor, innovar y dejar una huella propia en la industria de la construcción”.



El momento más difícil
El crecimiento también tuvo su parte compleja. Hace dos años, la empresa apostó fuerte: lanzó Fortek y abrió un nuevo salón comercial en San Antonio Oeste. Pero esa expansión coincidió con un freno en la economía.
El contexto los encontró con créditos tomados, compromisos de corto plazo y un nivel de movimiento que no acompañaba el ritmo de la inversión.
Algunas operaciones puntuales les permitieron cubrir los pagos necesarios y mantener todo en orden. Después, el trabajo volvió a crecer. Hoy la situación es muy distinta: ya están dando turnos de construcción para diciembre de 2026 y enero de 2027.
Ese contraste muestra una parte clave del recorrido emprendedor: muchas veces, el crecimiento no es lineal. También implica atravesar momentos de tensión, sostener decisiones difíciles y aprender a ordenar la empresa mientras se escala.
La próxima etapa
Grupo Montes de Oca acaba de cerrar una alianza comercial para convertirse en partner de World Padel Court, una empresa vinculada al desarrollo de canchas e infraestructura para pádel.
El acuerdo marca un nuevo paso en la expansión de la compañía hacia el mundo deportivo, una vertical que viene creciendo en Argentina y la región, y le permitirá ampliar su propuesta de valor con soluciones específicas para clubes, complejos y proyectos vinculados al pádel.
Para Emiliano, este tipo de alianzas forman parte de la próxima etapa: crecer con socios estratégicos, sumar capacidades y seguir ofreciendo soluciones cada vez más completas.
Una empresa que crece escuchando
Cuando Emiliano piensa en un aprendizaje para otros emprendedores, no habla de una fórmula cerrada. Prefiere hablar de una actitud.
“Más que dar un consejo, compartiría una forma de vivir el emprendimiento: mantener siempre una actitud de aprendizaje. Creo que el día que uno piensa que ya no tiene nada más por aprender empieza a quedarse atrás”.
Su mirada resume bastante bien la historia de Grupo Montes de Oca. Una empresa que empezó desde una necesidad puntual, creció desde el interior, sumó nuevas unidades de negocio y transformó un corralón en una compañía con proyectos industriales, comerciales y deportivos.
“Emprender implica convivir con la incertidumbre, con el estrés y con decisiones difíciles, pero también brinda la posibilidad de aprender todos los días”.
Quizás el mayor aprendizaje de esta historia sea ese: en los negocios tradicionales también hay espacio para innovar. A veces, la oportunidad no está en inventar algo completamente nuevo, sino en escuchar mejor que el resto.
O, como lo resume el propio Emiliano: “Grupo Montes de Oca es una empresa que crece escuchando”.